GUITARRA
en el vientre de mi madre
y desde entonces empecé,
a quererte y respetarte.
En la cuna, ya te amaba,
allí ya empezaste a hablarme
con tu música: guitarra.
Tus cuerdas entrelazadas
acompañaban mis sueños
con una preciosa nana,
que interpretaban sus dedos.
ahuyentaban mis temores
y tus notas melodiosas
hicieron de aquella infancia
para mí, la más dichosa.
Guitarra contoneante
con tus curvas de mujer
¡Cómo camelas al cante
con tu embrujo y tu saber!
Eres guitarra sonante,
una esfinge de madera,
que guarda en sus entrañas
la mejor de las soleras.
¡Qué arte y sabiduría!
¡Qué magia, que brujería!
¡Cómo envidio yo las manos
que te manejan guitarra!
¡Cómo anhelo amiga mía
un día poder tocar!
Y cómo me gustaría,
no tener ese pesar.
María A. Catalá
Mayo 2005
No hay comentarios:
Publicar un comentario