martes, 8 de marzo de 2022

 

SUELTOS

 De la rama de un almendro

cogió mi mano una flor

para dársela a ese  dueño

que ocupa mi corazón.


 Y ese dueño que aceptó

la flor que le dio mi mano

no la supo conservar

provocándole desgarros


 Luego quiso echarle agua

y la puso al aire fresco

pero estaba malherida

y no ,respondió a sus ruegos.


 Igual probando con otra

aprecia su gran encanto

tendrá que esperarse un poco

para que sea de mi mano

si es que decido

olvidarme de ese daño

 María A. Catalá

10-04-2004




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