miércoles, 9 de marzo de 2022

 

MIS VECINOS DE LA CALLE BARCELÓ

 Con qué cariño recuerdo

a mis antiguos vecinos

 de la calle Barceló.

Una parte de mi infancia,

de la que siento añoranza

dentro de mi corazón.


Era un patio peculiar

 presidido por un pozo

lleno de flores y macetas

que cuidaban mis vecinas:

Isabel, Luisa y Josefa.


 En el recinto del patio,

vivíamos cuatro familias

por ser esta es la palabra,

que mejor, la definía.

 De Josefa: ¿Qué decir?

era viuda y sin hijos,

siempre, reía con nosotros,

nunca le escuché un quejido.


Era hermana de Isabel

que era mujer de Francisco

ella si estaba casada

y tuvo hasta 5 hijos.

Pasó mucho en esta vida

el destino, le quitó tres,

dejándole a María

y a su otro hijo Andrés.


 A dos los fusilaron por “rojos”

(expresión dañina y cruel)

Uno, era republicano pero el otro,

no tenía nada que ver.


Engendraron una hija

esta, se llamaba Adela

 falleció siendo muy joven

 por alergia a la anestesia.


 Con todo lo que sufrió,

y nunca, la escuché quejarse

¡Que entereza de mujer!

¡Cómo envidio su coraje!

Te recordaré Isabel

por todo ese cariño

con que siempre me trataste.


 Y al lado de mi cocina,

 vivía, nuestra madrina

(En realidad, era de mi hermano Antonio),

pero ella nos quería

tanto a él, como a nosotros.

Siempre vestida de negro

viuda también, sin hijos;

no sé, si sería por eso,

que nos dio tanto cariño.

Sobre todo a su Antoñito

lo defendía con uñas y dientes

¡Cualquiera le hacía algo,

a su ahijado preferente!

Sin apenas sostenerlo

lo sentaba en sus rodillas

y le contaba mil cuentos;

y mi hermano la  escuchaba

tan ansioso, como atento.


No olvidaré mientras viva,

a esa vieja costurera

pues para mí la madrina,

fue lo mismo, que una abuela.

        María A. Catalá

                  Enero 2005



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