miércoles, 9 de marzo de 2022

 

MI LEJANA INFANCIA

 Me vienen a la memoria,

recuerdos,

 de aquella lejana infancia que,

 a pesar de no nadar en la abundancia

fue, la de  una niña dichosa.


 Conforme pasan los años,

más cuenta me voy dando

del valor de todo aquello

¿nostalgia?

 quizás, buenos recuerdos.


 No teníamos muchos juguetes

como entonces, la mayoría,

pero teníamos la calle,

las cuatro esquinas, las cinco chinas,

las prendas, las figuritas,

el pico, zorro, teine,

las latas ,el pilla-pilla.

El siriguiso  con un trocito de mármol

que pedíamos, al marmolista.

A las tiendecitas,

con piedras como patatas

y  la tierra como harina.

Jugábamos a esconder tesoros

con cualquier baratija,

a la comba, a la rueda

¿os acordáis de la Tonta Petronila?.

Hacíamos trueques con los tebeos,

encendíamos, las tiras de cachondeo.

Coleccionábamos álbumes de estampas

y jugábamos  a los cromos

guardados en una caja roja

que era de lata.


 Nuestras guarderías eran, los colegios de peseta.

Nuestra montaña rusa, la bola del mundo.

Nuestra tele, los teatrillos caseros

y el gitano de la cabra, a lo sumo.


El cine infantil era matutino

entonces la Plaza ,habría los domingos

y mi madre nos dejaba en el Goya

viendo películas, como Fray Escoba.


 Nuestros bocatas eran de mortadela del Pato

de margarina Pim o queso de bola

La merienda, pan con chocolate Maruja

de almendras

o aquél otro de la Negrita

cuyas onzas eran cuadradas

o una pasta, como cosa extraordinaria

con un vaso de leche,

de Las Cuatro Vacas.


Y sobre todo recuerdo,

el buen rollo entre vecinos

sentados en la puerta de la calle

cuando llegaba el buen tiempo

jugando a la lotería con las fichas de madera

guardadas en una bolsa de tela.

A perra gorda el cartón, el 30, el león

¡callaros que no se escucha!

el 82, la jarra cuca.


 Hemos ganado en algunas cosas

y hemos perdido en otras.

Nos hemos vuelto más individualistas

y valoramos menos las cosas.

Las materiales, no tienen importancia

pero sí, estas otras.


Desde aquí le doy las gracias

a mis padres, a mis maestros,

a mis tíos, a mis abuelos,

a mis vecinos, por enseñarme el valor

de todo aquello

que al igual que mi persona

algunos lo consideran, viejo;

pero que va, será de antes

pero ante todo fue mío

y de mucho de vosotros, porque lo vivimos

Fue, lo nuestro.

 María A. Catalá

12-01-2005



No hay comentarios:

Publicar un comentario

MIS POEMAS