LO BUENO QUE SOMOS CUANDO MORIMOS
¡Cuántas preocupaciones
sin fundamentos!
¡Cuánta queja, cuánto
cuento,
cuánto darle
importancia
a cosas que no la
tienen,
cuánto buscarse
problemas innecesarios,
cuántas discusiones sin
sentido
¿para qué, digo?
Cuando la Parca se
lleva
a ese pariente o amigo…
¡qué bueno era,
decimos!
¿por qué no lo hacemos
cuando están vivos?
Así somos los humanos,
complicados,
y no aprendemos porque
repetimos.
Tendríamos que
disfrutar la vida
dejándose de envidias y
prejuicios
de nada sirven los
lamentos
cuando nos llega, el
último juicio.
De vez en cuando,
tendríamos que
plantearnos y decir:
hoy no discutimos
ya sea por tonterías o
por algo serio
hoy, no me mosqueo.
Hoy me ha dado por ahí
mis neuras,
cosas de la edad
supongo
como llegue a la media
española
(82 me parece)
cuando me muera
diereis:
¡qué buena era María
pero qué pesada leche!
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