EMPEZÓ LA DECADENCIA
Se
arrugó mi esbelto cuello.
El
michelín se acomoda
ya se anexionó a mi cuerpo.
Esa
cintura de avispa
ese
rostro liso y terso
esas
mamas bien formadas
se
cayeron.
¿Y qué
me importan las mamas
si estoy
viva
si
disfruto de mis nietos?
¿Y la
experiencia y las vivencias
es que no
valen?
Esto es
lo que me importa
con el
paso de los tiempos
lo demás
es envoltorio
tejidos,
que se hacen viejos
como el
corazón, el hígado o los huesos
Esos se
quedan aquí
enterrados
con mi cuerpo.
Lo otro,
lo llevo en el alma
y por
eso lo conservo,
lo
cuido, lo mimo,
lo añoro
cuando no lo tengo.
Me
importa un pito los kilos.
Las
arrugas, no las cuento,
todo eso
y mucho más lo cambio
por un
rato con mis nietos
María A.
Catalá
20-08-2011
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