EL CONFINAMIENTO Asomada a mi ventana
no escucho ningún ruido
¡qué forzosa paz
nos trae este virus¡
No hay gente, no hay coches
el mundo se quedó en silencio
la Naturaleza, recupera su armonía
pero los seres humanos
perdemos a nuestros viejos.
pero, los que se fueron
no volverán.
añorado en otros
tiempos
hoy, se convierte en lamentos.
Abril- 2020
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